Moda y música, dos caras de la misma moneda.

Por Liv Tendlarz


La moda y la música siempre han estado conectadas, las dos son capaces de transmitir un mismo mensaje pero de distinta manera. Ambas corrientes artísticas, a través del tiempo, fueron adquiriendo un trasfondo no sólo político sino que también cultural, demostrando que no solo pueden dar una impresión estética, visual y auditiva, sino que también transmiten la esencia de cualquier persona.


Por un lado, existieron iconos musicales que revolucionaron el mundo de la moda. Uno de ellos es David Bowie, cuyo estilo transgresor sigue siendo inspiración para los jóvenes y para los diseñadores de marcas globalmente populares. Él quería que su música “se viese como sonaba”, por eso sus looks nunca fueron espontáneos sino que todos tenían un objetivo: hacer que el espectador no solo pueda escuchar su música sino que también logrará visualizarla e incluso imitarla. Otro concepto muy importante es que este cantante popularizó la moda andrógina, concepto que hasta el día de hoy se sigue utilizando. Por esta misma razón, diseñadores como Hedi Slimane, Jean Paul Gaultier y Raf Simons entre otros utilizaron su imagen y su música como inspiración principal en distintas ocasiones.


Por otro lado, muchas veces la música puede servir de inspiración para el diseño de prendas de indumentaria. Este fue el caso de la diseñadora belga Ann Demeulemeester con la cantante americana Patti Smith. En una entrevista, Ann reveló que para el desarrollo de su colección Ready to Wear Spring/Summer 1997 se inspiró en la estética del álbum Horses de la cantante. Para Ann Demeulemeester tanto una guitarra como una prenda de indumentaria pueden ser utilizadas como armas. Otro caso que cabe destacar es el de Vivienne Westwood. Ella no solo quiso asociar su marca y su esencia como diseñadora en los ideales y en la estética del movimiento punk, sino que también vistió la renombrada banda Sex Pistols.

Podemos concluir entonces que la moda y la música son dos artes que se complementan una con otra, y que el conocimiento que se adquiere en relación a las bandas que se escuchan o de las prendas que usa es más abundante. Entonces, el mundo en el que nos vemos introducidos es más completo y se caracteriza por poseer mayor cantidad de variedades.